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Esterilidad Femenina Alimentaria
Baretta,
Adriana
abif@arnet.com.ar
Asesoría Bioquímica Fecunditas (ABIF) – Córdoba - Argentina
Esta
investigación se propuso averiguar la incidencia del factor alimentario en
los casos de Esterilidad sin Causa Aparente (ESCA), incluidas otras causas
secundarias relacionadas por la bibliografía al trastorno alimenticio;
conocer si las técnicas de Fertilización Asistida tienen éxito o no en
estos casos, y qué porcentaje de parejas desconocen sus días fértiles en
la actualidad.
Se pudo confirmar la existencia de una relación entre el factor
alimentario y la fecundidad, la ineficacia de las técnicas de fecundación
asistida en estos casos de esterilidad y el porcentaje de parejas cuya
esterilidad puede ser atribuida al desconocimiento de los días fértiles y
no al factor alimentario. Se sugirió finalmente revisar las conductas
poblacionales en cuanto a anticoncepción en mujeres carenciadas.
Palabras clave:
esterilidad, fertilización, anticonceptivos, desnutrición, hambre.
Introducción
A
partir de investigaciones acerca de la influencia del balance mineral
(sodio, potasio, calcio y magnesio) de la dieta femenina en el sexo de la
descendencia, se tuvo conocimiento de un coeficiente mineral que logra
medir dicha influencia. Michele Duc (1) realizó un estudio al respecto,
sobre mujeres con, por lo menos, dos hijos del mismo sexo. Estudió la
composición mineral del hábito alimentario (HA) de dichas mujeres,
evaluándolo mediante el coeficiente:
potasio + sodio
calcio
+ magnesio
Descubrió que el 84,4% de las mujeres que tenían solamente varones poseían
un coeficiente superior a 4, y que el 84% de las mujeres que tenían
solamente niñas poseían un coeficiente inferior a 2.
Estas
investigaciones fueron reproducidas posteriormente (2)
Otros
estudios acerca de la pre-selección del sexo (3) (4) (5), afirman que
ambos espermatozoides, “X” e “Y”, necesitan de un ambiente acogedor para
su viabilidad, pero que el “X” resiste con mayor fortaleza condiciones de
hostilidad o acidez en el ambiente femenino, condiciones en las que el “Y”
resulta inhibido. También, que el pH es un componente muy importante en la
interacción moco-semen (6)
De
todo esto se desprendió que el HA con coeficiente inferior a 2 provoca un
ambiente femenino hostil-ácido, ya que inhibe al espermatozoides “Y”, y
que el HA con coeficiente superior a 4 provoca un ambiente femenino
acogedor porque lo favorece. Que un coeficiente bajo puede en algunos
casos ser causa de esterilidad, por su hostilidad, y que un coeficiente
alto puede en algunos casos favorecer tanto al espermatozoides “X” como al
“Y”, además de incrementar la fertilidad, por su carácter acogedor.
Se
planteó el interrogante acerca de la influencia del HA en la esterilidad
femenina catalogada como Esterilidad Sin Causa Aparente (ESCA) o como
Esterilidad por Hostilidad Cervical (HC).
Se
revisó bibliografía al respecto, encontrando antecedentes a favor de la
influencia positiva de los lácteos (mayor fuente de calcio disponible en
la alimentación habitual) en la infertilidad femenina (7), en el cáncer
de ovario (8), en la producción de depósitos y mucosidades en aparato
reproductor femenino, obstrucciones tubarias, y endometriosis (9). Se
encontraron también antecedentes a favor de la influencia positiva de las
frutas (gran fuente de potasio disponible en la alimentación habitual) en
el tratamiento y reversión de la infertilidad femenina (10) (11).
Se
descubrió un incentivo del consumo de lácteos a nivel mundial,
especialmente sobre la población femenina y con el propósito de prevenir
la osteoporosis, todo esto de manera simultánea con un incremento en los
índices de infertilidad en numerosos países de alto nivel socioeconómico
cuya población es gran consumidora de dichos alimentos (12) (13) (14) (15)
Se
planteó el objetivo principal de investigar la relación entre el HA
femenino en cuanto a los minerales enunciados, y la ESCA o la Esterilidad
por HC, incluyendo las causas de Esterilidad secundaria (endometriosis,
obstrucción tubaria) que están contempladas como relacionadas al trastorno
alimentario (9)
Se
plantearon como objetivos secundarios:
-
Averiguar si existe como causa de ESCA, en la actualidad, el
desconocimiento de los días fértiles y en qué proporción.
-
Averiguar en qué medida los casos de ESCA u HC son derivados a
Fertilización asistida y si estas técnicas han tenido algún éxito
previamente en las pacientes afectadas.
Se
utilizó como método la encuesta presencial a las pacientes (grupo testigo)
y virtual, por medio de Internet y Correo Electrónico (parejas afectadas),
llenándose en todos los casos una planilla pre-elaborada para medir el
coeficiente mineral de su alimentación habitual. En el segundo grupo se
añadió un cuestionario a responder.
Material y Métodos
Se
utilizó una planilla Excell que contenía un listado de los alimentos más
comunes en las dietas en general (Tabla 1) y sus contenidos en sodio,
potasio, calcio y magnesio en mg. por cada 100 g. (1) (16) (17) (18) (19).
Se programaron las operaciones matemáticas necesarias para lograr como
resultado el cálculo del coeficiente mencionado, mediante la introducción
por parte de las pacientes de su consumo diario o del promedio de consumo
diario. Se solicitó desestimar el consumo de alimentos cuya frecuencia
fuera menor a la mensual. La columna a llenar por las pacientes se
diferenció por el color de fondo. La planilla se puso a disposición en web
mientras duró la convocatoria.
Se
utilizó asimismo una tabla con las equivalencias de algunos vocablos
regionales (20) (Tabla 2)
Se
realizó la convocatoria de pacientes por medio de Internet, con el
objetivo de ampliar el espectro de costumbres alimenticias, y de acceder a
pacientes de buen nivel socioeconómico, el 27 de febrero de 2003. (21). Se
convocó a parejas con ESCA o con Esterilidad por HC.; se incluyeron las
causas de Esterilidad secundaria (endometriosis, obstrucción tubaria) que
están contempladas como relacionadas al trastorno alimentario (9) y las
causas de desconocimiento de la fertilidad. Se puso como fecha tope para
la recepción de voluntarias el 13 de mayo de 2003.
Se
elaboró también un cuestionario disponible en web a los fines de recabar
los siguientes datos:
Nombres; Edades; Domicilio; Correo electrónico; Antigüedad en los
intentos de concepción; Tipo de Esterilidad diagnosticada; Intentos
previos con Fertilización Asistida (cuántos, cuáles y resultados
obtenidos); Nociones de Monitoreo de Ovulación (métodos usados);
Frecuencia y Ubicación de las relaciones sexuales dentro de los días
fértiles; Mencionar el consumo habitual de algún alimento o bebida que no
figure en la planilla; Mencionar el consumo habitual de complementos o
suplementos minerales; Mencionar la existencia o no de hijos, tipo de
concepción (natural o asistida) si presentó dificultades o demoras, y el
sexo.
La
tarea de las pacientes se acompañó vía mail, respondiendo dudas sobre las
diversas nomenclaturas de los alimentos de acuerdo a los países (Tabla 2)
y repreguntando en lenguaje cotidiano los valores introducidos por ellas
a fin de asegurarlos o corregirlos. Alimentos que no figuran en tabla
(Tabla 1), o complementos minerales, fueron incorporados a la planilla de
cálculo luego del intercambio de mail, a los efectos de llegar al
coeficiente más exacto posible.
Se
estudió en forma paralela un grupo testigo conformado por mujeres
multíparas (más de 4 hijos) de nivel socioeconómico opuesto a las mujeres
estériles convocadas vía Internet, y se las clasificó en tres subgrupos:
·
·
Primer subgrupo: mujeres pobres, que concurren diariamente al
mediodía al Comedor Comunitario y/ o llevan sus hijos al Jardín Maternal
de la Asoc. Civil Sal y Luz, situada en Franco esquina Quillovil de la
ciudad de Córdoba, Argentina, y que viven en Barrios cercanos a la
institución (General Bustos, Residencial América, Centro América,
Ampliación, General Mosconi, Los Gigantes, Ayacucho).
·
·
Segundo subgrupo: mujeres indigentes que viven en el Asentamiento
Marginal General Savio de la misma ciudad y que reciben idéntica
asistencia comunitaria.
·
·
Tercer subgrupo: mujeres indigentes que habitan en el mismo
Asentamiento y no reciben asistencia comunitaria.
A
todas ellas se les confeccionó mediante interrogatorio una planilla de
cálculo con la misma metodología que a las que accedieron vía Internet.
Resultados y
discusión
A la
convocatoria por Internet respondieron 26 parejas, de las cuales 10
poseían ESCA u HC, incluyendo las causas de Esterilidad relativa
(endometriosis, obstrucción tubaria) que están contempladas como
relacionadas al trastorno alimentario y la causa de desconocimiento de su
fertilidad; las 16 restantes poseían otras causas no relacionadas de
esterilidad y no respondían a las condiciones de la convocatoria.
Las
parejas residen en distintos países: México, Colombia, España, Venezuela,
Argentina y Perú. Las antigüedades en los intentos de concepción (en años)
eran: 2; 2; 3; 4; 4; 4; 6; 8; 9; 13.
Se
determinó que de estas diez mujeres, ocho poseían un coeficiente mineral
superior a 2,0 e inferior a 4,0. Estas ocho sabían monitorear su ovulación
y utilizaban los días fértiles en sus intentos. Las dos restantes poseían
un coeficiente de 5,92 y 8,60 respectivamente y desconocían totalmente los
métodos existentes de monitoreo de la ovulación, ya sea naturales o
tecnológicos.
Entre
las ocho mujeres que revelaron un coeficiente mineral entre 2,0 y 4,0 y
que utilizaban los días fértiles en sus intentos:
·
·
Una había concebido naturalmente y con dificultades un hijo varón de 11
años y actualmente llevaba 8 años de intentos infructuosos. Las siete
restantes no habían concebido nunca de manera natural ni artificial.
·
·
Dos de ellas manifestaron hostilidad cervical; una, obstrucción tubaria
unilateral; dos, endometriosis; el resto, inexplicable.
·
·
Tres de estas mujeres se sometieron anteriormente a fertilización
asistida. Fueron realizadas 16 inseminaciones artificiales y siete FIV;
entre estas últimas dos ICSI con 4 embriones implantados cada una y los 8
perdidos. Las cinco restantes no realizaron ningún tipo de fertilización
asistida.
El
grupo testigo estudiado tuvo las siguientes características:
·
·
Primer subgrupo: Se entrevistaron 10 mujeres con 4 a 6 hijos y revelaron
coeficientes entre 5.5 y 6.5
·
·
Segundo subgrupo: Se entrevistaron 40 mujeres con 4 a 7 hijos y revelaron
coeficientes entre 6.5 y 7.5
·
·
Tercer subgrupo: Se entrevistaron 40 mujeres con 6 a 10 hijos y revelaron
coeficientes superiores a 9.
Su
descendencia no se limitaba a un solo sexo.
De
estos resultados podemos evaluar que el 80% de las mujeres estériles
tenían una relación entre su esterilidad y su HA, expresado por el
coeficiente cuyo valor estaba entre 2,0 y 4,0, el cual, en las
investigaciones de Duc M. (1) quedaba desierto. Todas reconocían sus días
fértiles y la necesidad de usarlos para intentar la concepción, lo cual
nos lleva a descartar totalmente la posibilidad de ignorancia de su
fertilidad como causa de su esterilidad. Todas utilizaban específicamente
el día pico más cercano a la ovulación para sus intentos.
Se
trata de un coeficiente bajo, pero no tanto como el calculado (1) en las
mujeres que, de hecho, podían concebir y concebían niñas. Esto nos lleva a
evaluar que un coeficiente menor que 2 no es hostil en cuanto a su
capacidad fecundante, pero sí lo es un coeficiente entre 2 y 4.
Dos
de las ocho mujeres que poseían coeficientes entre 2 y 4 manifestaron, de
hecho, un diagnóstico de hostilidad cervical hacia todos los
espermatozoides, pero las seis restantes no manifestaron este diagnóstico.
Todo
esto permite sostener la hipótesis de que, posiblemente, la hostilidad
cervical alimenticia en estos casos es más baja que en los casos de
coeficiente menor que 2, de tal modo que no se dificulta el paso de los
espermatozoides “X” ni “Y” por el cervix, pero, por algún motivo, esto
entorpece la fecundación a otros niveles.
La
utilización del día pico en los intentos, según ciertos estudios no
relacionados con la alimentación (4), favorece al espermatozoides “Y”,
pero puede ser que éste no resista condiciones adversas en su trayecto
hacia el óvulo. Consideramos que la hostilidad alimenticia, en algunos
casos, se genera también en otros sitios del tracto genital femenino
interno, ya sea impidiendo el ingreso de los espermatozoides “Y” (o ambos)
al óvulo, por engrosamiento de su membrana u otras modificaciones en la
misma (1), o presencia de mucosidades u obstrucciones (9) o alteraciones
propiamente en el óvulo (7) (8). En todos los casos, se observa la
relación con la ingesta habitual de las mujeres.
El
20% de las mujeres estériles, desconocían sus días fértiles, y éste puede
ser el motivo de su dificultad para concebir. Evaluar este porcentaje
figuraba entre los objetivos, razón por la cual se las incluyó en la
población a estudiar. Pero, es posible considerar que, al desconocer sus
días fértiles y la sincronización adecuada del coito, pudieron ser
excluidas de dicha población.
En
este caso, de no considerar su esterilidad como ESCA, los resultados deben
ser evaluados así: de 8 mujeres con ESCA u HC, todas poseían un
coeficiente entre 2 y 4.
Es
necesario profundizar acerca de los niveles del tracto genital femenino
afectados en los casos de esterilidad. Asimismo, se debe evaluar si es
posible revertir este trastorno mediante una dieta adecuada, o si es
preciso realizar tareas de prevención a los efectos de resguardar la
capacidad fecundante de las mujeres.
Respecto a la realización y fracasos de fertilización asistida, se observó
que se realizaron en total, 23 procedimientos fracasados (100%) y ninguno
exitoso. La proporción fue de 7,66 fracasos por cada mujer que lo
intentó, es decir, de acuerdo a nuestras notas, esto permite una
proyección igual o mayor a 766 fracasos por cada 100 mujeres del mismo
universo. No se pudo calcular por falta de datos el número total de
embriones perdidos en todas las FIV.
Se
deberán revisar las derivaciones a fertilización asistida en estos casos,
en los que demuestra ser ineficaz. La proyección realizada es de sumo
interés para ser tenida en cuenta por los programas oficiales o privados
de subvención de estas técnicas.
Se
desea cuestionar la prescripción de la técnica ICSI en parejas no
encuadradas en la problemática para la cual fue instrumentada dicha
técnica (debilidad espermática o hipospermia). Se considera que la
indicación a su uso provendría de la probable constatación del fracaso de
las técnicas tradicionales FIV en la generación de embriones, lo cual
podría deberse a la “impenetrabilidad” del óvulo por espermatozoides
normales.
La
evaluación del grupo testigo indica que el total de las 90 mujeres
multíparas pobres e indigentes poseen coeficientes superiores a 5,5.
Además, cuando ingresan a la situación de indigencia, los coeficientes son
mayores (entre 6,5 y 7,5), y el valor de este coeficiente sube más aún
cuando el apoyo comunitario es inexistente, es decir, cuando el estado de
indigencia y abandono es mayor (más de 9,0).
Es
evidente que los coeficientes observados en este grupo son mucho mayores
que los registrados en los casos de esterilidad, y que ello se traduce en
una muy alta tasa de fecundidad proporcional, ya que el número de hijos
aumenta a medida que aumenta el coeficiente.
Es
posible evaluar que, una vez superada la barrera de 5.5 en el coeficiente,
en las mujeres pobres e indigentes, es indistinto el sexo de su
descendencia, habiendo concebido hijos de ambos sexos. Se considera que en
este nivel actúan sub-factores alimentarios de pre-selección del sexo.
Recientes investigaciones (22) han encontrado una relación entre la
desnutrición y el sexo de la descendencia en mujeres etíopes en situación
de hambre.
Se
observó que algunos organismos internacionales (23) generan estrategias
tendientes a disminuir la fecundidad mediante el uso de anticonceptivos, e
incluso prevén mayor demanda futura en los países en desarrollo y menor
financiación internacional, con lo cual anticipan la necesidad de que
estos países destinen más fondos propios para obtener dichos medicamentos.
Se
destaca la importancia de que los organismos que se abocan a este tema
(OMS, ONU, USAID) planifiquen destinar fondos internacionales y sugerir el
uso de fondos propios a la correcta alimentación de las mujeres en los
países subdesarrollados, con lo cual se deberá evaluar si es posible
reducir sus tasas de fecundidad encarando el problema de fondo, que es el
hambre y la desnutrición, antes que a programas anticonceptivos que no
los solucionan.
Conclusiones
Existe
una relación entre el balance mineral de la alimentación de las mujeres y
su fertilidad, produciendo una nueva clase de esterilidad.
En
estos casos se observa también nula efectividad de las técnicas de
Fertilización Asistida.
Por
otra parte, las carencias alimenticias producen desequilibrios minerales
que incrementan la capacidad fecundante de muchas mujeres en situación de
pobreza e indigencia, lo que torna urgente generar nuevas políticas
sociales tendientes a solucionar dichas carencias.
Por
todo lo expuesto, se concluye que la alimentación cotidiana de las mujeres
generan un “hábitat fértil” o un “hábitat infértil”, y que los mismos
deben encararse y solucionarse sin recursos extraordinarios de alta
tecnología médica o farmacológica que no han demostrado efectividad hasta
el momento.
Agradecimientos
Se
agradece la tarea informativa y divulgativa de la Agencia Católica
Internacional (Aciprensa) y de la cadena EWTN, gracias a quienes fue
posible la convocatoria de parejas estériles por medio de Internet. A la
Lic. Anabella Rao, por su colaboración técnica en la elaboración de la
planilla de cálculo. También al Lic. José Ignacio Munilla por su aporte
económico. Finalmente a la Asociación Civil Sal y Luz, que permitió el
acceso a su población beneficiaria y colaboró desde su Centro Tecnológico
Comunitario para las tareas realizadas en Internet.
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